lunes, 23 de abril de 2018

Sobre el cambio


Sobre el cambio

Decía Nietzsche que a él no hacía falta que le refutasen, que ya lo haría él mismo más adelante. Me hace gracia la gente que se sorprende ante el cambio en otros. “Tú antes no eras así” o “Antes pensabas diferente”. Incluso hay gente que se niega a aceptar el cambio “Te conozco y estas ideas no pueden ser tuyas”. Entiendo que vivimos en un mundo cambiante y eso puede llegar a ser sobrecogedor, abrumador incluso, de ahí que la gente se aferre a ciertas percepciones sobre sí mismo, sobre la realidad, sobre otros. Es en esa incertidumbre donde pescan las ideologías y los -ismos, ofreciendo estructuras que permanecen, ideas fijas inalcanzables que te mantienen con la mirada fija en un punto. Es en esa incertidumbre donde nacen las rutinas, donde la gente encuentra el apego a un lugar en concreto y echa raíces que se hunden en el firme evitando que el viento del cambio las arrastre. Sin embargo, en este regalo emboscado que es la vida, el cambio es lo que nos concede la oportunidad de no cenar cada día lo mismo, de no escuchar siempre la misma canción, de no abrir la ventana cada mañana para encontrarse el mismo cielo. La percepción sobre uno mismo es tramposa, la identidad limita, el ego no es más que una proyección social. Dejarlos ir significa conocerse a uno mismo, y a las personas que tenemos alrededor, muchas veces en una misma vida. Significa abrirse a nuevos estímulos que dibujan una realidad nueva cada día. Significa vivir una vida más llena, más viva.

Si no estuviéramos sometidos al cambio yo pesaría lo mismo que pesaba a los 25, y tendría la misma mata de pelo de cuando tenía 15. Nuestra sociedad infantilizada llama estética a la cirugía que en realidad debiera llamarse estática. Celebremos cada cana oxidada por el tiempo, adentrémonos en cada arruga moldeada por la experiencia. Recordemos a Heráclito y su río que nunca es el mismo y dejemos ir la imagen de lo que somos para simplemente ser: expuestos, maleables, siempre cambiantes.


De lo contrario estaremos traicionando a la vida.


A.M.B.
Abril de 2018

sábado, 20 de mayo de 2017

Hugging the full moon of your womb



Hugging the full moon of your womb
I feel all the miracle of life
concentrated in your perfect roundness,
all the power of spring
contained in perfect curve.
I feel how you cease to be just you
to become the crucible of everything 
that was, is and will be.
And I understand in brief circular eternity
that out of all possible truths that were
none was so pure,
nor so mysterious,
nor so detached from time, 
as the voluptuous Truth
that sprouts in the core of your being,
fruit of that fleeting moment
in which I was you, and you were I.

As I hug the full moon of your womb
I glimpse the Truth of the sun
rising in the horizon that joins us.


A.M.B.

May 2017

Abrazando la luna llena de tu vientre



Abrazando la luna llena de tu vientre
siento todo el milagro de la vida
concentrado en en tu perfecta redondez,
toda la fuerza de la primavera
contenida en perfecta curva.
Siento como tú dejas de ser sólo tú
para ser crisol de todo lo que hubo,
todo lo que es, y todo lo que habrá. 
Y entiendo en breve eternidad circular
que de todas las verdades,
nunca hubo una tan pura,
ni tan misteriosa,
ni tan alejada del tiempo,
como la voluptuosa Verdad
que brota en el seno de tu ser,
fruto de aquél fugaz instante
en que yo fui tú, y tú fuiste yo.

Abrazando la luna llena de tu vientre
vislumbro la Verdad del sol 
asomando por el horizonte que nos une.



A.M.B.
Mayo de 2017

lunes, 8 de febrero de 2016

En el jardín de la Casería

En el jardín de la Casería

Estabas tan graciosa en la suave
luz invernal de la mañana,
envuelta en el alegre manto
del cantar de los pajarillos.
Tan gracioso tu largo y elegante cuello
que nacía de tu pelo recogido
desembocando en el firme trazo de tus hombros.
Tan graciosos tus dedos manchados de tinta negra
del rotring con el que desordenadamente
anotabas ideas en tu cuaderno
con letra de niña inocente.
Tan graciosa tu presencia verde y callada,
de planta que aguarda la primavera.
Tan graciosa estabas
que el jardín que te enmarcaba
parecía emanar de tu esencia.



A.M.B.
Febrero de 2016

viernes, 22 de enero de 2016

Adivina adivinanza XXII

Adivina adivinanza XXII

Soy un haz de luz
que nunca se extingue
expandiéndose
en constante purga con la nada.
Habitan en mí
todas las posibilidades del universo
mas tan sólo las elegidas
se materializarán,
y es que existo
en ese lugar previo a la materia;
soy pura abstracción,
corre por mis venas la ilusión,
soy un amanecer
que anunciando un nuevo día
le falta algo para ser todavía.
Estoy fuera del tiempo
y cuando muero
echa este a rodar.
Nada me precede,
y sin embargo,
me sucede el infinito.
Soy la semilla
de la que brotan las ideas,
el capullo en el que florece la vida,
el germen de la creación.
Soy, seré, fui,
la primera nota,
el primer compás,
de toda canción.

¿Qué soy?





A.M.B.

Diciembre de 2014

miércoles, 20 de enero de 2016

Mi fortuna

Mi fortuna

Soy tan rico
-y tan pobre-
como el amanecer,
o como el sonido
de las olas que mueren
en la arena de la playa,
o como el canto de los pájaros
que llena el silencio del campo.
Toda la plata de la luna
que ilumina la noche,
y el oro efímero que el sol
de la tarde derrama,
me pertenecen;
¡son míos!
Y dime, hoja en blanco,
¿dónde puedo yo amasar
tan fecundo patrimonio?



A.M.B.

Enero de 2016

sábado, 2 de enero de 2016

Desayuno sin los niños

Desayuno sin los niños

Ya no quedan niños,
y la vieja casa grande
se ha hecho aún más grande,
                   inmensa.
Un silencio se pasea
triste por los altos techos
sabiendo que no será
interrumpido por griteríos,
llantos y risas.

Ya no quedan niños,
y con ellos se han ido
los discursos atropellados,
y el asombro
por las cosas cotidianas:
por un palo con
forma de serpiente,
por una lagartija,
por un escarabajo
o por una vieja encina caída.

Ya no quedan niños,
ni uno,
ni un solo moflete suave,
ni un solo rizo despeinado,
ni una sola mirada despierta
entre curiosa y tímida,
ni una sola sonrisa conteniendo
toda la inocencia perdida,
ni un ceceo,
ni una sola vocecilla
con timbre de pájaro.

Ya no quedan niños,
y su ausencia deja un vacío
que pesa sobre la vieja casa,
oprimiendo el pecho,
quitándole brillo a la luz.

Ellos no lo saben
pero los niños son
la chispa que enciende
la llama de la vida,
un infinito de posibilidades
aún por definirse,
la eterna esperanza
de un mañana mejor.


A.M.B.
Enero de 2016